viernes, 14 de septiembre de 2007

BELLEZA A LA JAPONESA

En agosto de 2004, la revista de cultura y entretenimiento Nikkei Entertainment publicó los resultados de una encuesta realizada entre 7600 de sus lectores sobre los personajes de las marcas comerciales que más les gustaban. Los cinco primeros puestos fueron para Qoo (856 votos), de la bebida del mismo nombre de la filial japonesa de Coca Cola, Nova usagi (678 votos), el conejo de la academia de idiomas NOVA, Namacha Panda (438 votos), de Namacha, el refresco de té verde de la empresa de bebidas Kirin, Karl Ojisan (384 votos), de Karl, unos snacks de la empresa de confitería Meiji y Peko-chan (343 votos), de la empresa de confitería Fujiya y todo un icono de la cultura pop japonesa.

Con la excepción de el conejo de NOVA, el 77,3% de los encuestados indicaron que la razón por la que eligieron estos personajes fue porque les gustaba el diseño. Como dato curioso, el conejo de NOVA (1287 votos), también figura el primero en la lista de personajes más desagradables, a bastante distancia del payaso de McDonald’s (441 votos). Entre las razones, a un 72,1% de los encuestados no le gustaba su diseño. Además, es el personaje más marketinizado: el 55,6% lo conocía por los anuncios, el porcentaje más alta de todos.

¿Qué tienen en común todos estos personajes? Son rechonchos, con cráneo abultado, facciones achatadas, ojos relativamente grandes, mejillas prominentes, un cuerpo pequeño en relación a la cabeza y extremidades cortas y gruesas. En otras palabras, tienen rasgos infantiles, lo que los hace simpáticos, amistosos y adorables. Son la punta de lanza de una legión de personajes cabezones que pueblan la cultura pop japonesa y poseen características compartidas con los bebés humanos que provocan una respuesta automática de ternura traducida en el agudo y nasal kawaii! (¡qué monada!) de las chicas japonesas.

Los cinco personajes de marcas comerciales que más gustan

De izquierda a derecha: Qoo, Nova usagi, Namacha Panda, Karl Ojisan y Peko-chan.

El encanto, como la belleza, tiene un atractivo universal. Sin embargo, son dos conceptos diferentes que evocan sentimientos diferentes. La belleza atrae admiración, mientras que el encanto demanda afecto y simpatía. La belleza es rara, cruel, lejana y exige un monumento para admirarla, mientras que el encanto es algo más banal, generoso, ofrece empatía y no exige más que reciprocidad. La belleza es adulta, paternal, absoluta, normalizada, trascendental, autoritaria y cerrada. El encanto es infantil, maternal, relativo, anárquico, consumista, popular y abierto. Un personaje adorable no necesita ser bello o estéticamente proporcionado. Son pocos los que pueden resistirse al hechizo de un bebé regordete o de un niño mofletudo. Las cabezas grandes, los ojos enormes y los rasgos diminutos parecen ejercer una fascinante atracción entre nosotros.